miércoles, 8 de diciembre de 2010

EDITORIAL Desde acá

Sumando ya varias décadas de abrazar esta fascinante profesión, y de haber transitado por tantas redacciones de todo tenor, nos sentimos habilitados para mensurar a priori el desafío que implica lanzar un nuevo medio a la consideración del público. Medimos los riesgos que entraña, pero al pensar La Posta los afrontamos convencidos de la utilidad de sumar una nueva voz a lo ya existente, con la pretensión de aportar algo nuevo; ni mejor ni peor a lo conocido, simplemente distinto. Conseguir plasmarlo en el papel es lo que pretendemos, no sólo enunciarlo.

Y si conocemos que los riesgos son grandes, nos alienta, esencialmente, saber del valor del funcionamiento en equipo, y en la certeza de haber conformado un potente grupo de trabajo que se fortalece no sólo en los talentos individuales de todos los integrantes, sino que se entusiasma ante la envergadura de los obstáculos a superar, sentimos que el objetivo comienza a estar más cerca. Entre los que constituimos el proyecto contamos también a las personalidades ya comprometidas que aportarán sus firmas en las colaboraciones, que no serán entendidas como algo tangencial, sino como una parte vital del conjunto. Pensamos que entre todos será más sencillo, a la vez que nos sentimos respaldados por innúmeras voces de aliento.

Precisamente en lo que constituyera la consolidación de la antítesis, en tanto el individualismo reinó glorificado, en los noventa, década de vivencias nefastas, el periodismo argentino alcanzó su punto más alto de reputación, para luego comenzar un inevitable declive. En la actualidad, la credibilidad de los medios y de los periodistas ha descendido como consecuencia de causas varias. Con ese marco, queremos decir que no nos impulsan pretensiones heroicas ni ideales desmedidos, pero sostenemos que el periodismo debe contribuir a mejorar la sociedad. Sabiendo que con esto no inventaremos nada, reiteramos que se debe aplaudir lo que está bien y no callar lo que está mal. En cualquier ámbito humano hay verdes y hay maduras, y los medios deben transmitírselo a sus lectores; no para imponer su verdad, sino para contribuir a “la” verdad, siempre lejana de las partes; tan ajena a los periodistas como a los funcionarios.

Sin ninguna otra atadura, nos sentimos solamente atados a un compromiso sincero con la comunidad, y para ser plenamente honestos decimos de entrada que desechamos la posibilidad de ser objetivos. Somos subjetivos, con la pretensión de ser equilibrados. Nosotros diremos aquí lo que pensamos, lo cual -obvio- merecerá diferentes recepciones, posiblemente tantas coincidencias como disidencias.    Nuestra misión es informar, pero a la vez recordamos que la esencia del periodismo es incomodar al poder. Parece necesario que quienes lo ejercen, cualquiera que fuere su nivel o jurisdicción, se sientan controlados, vigilados, auditados. No tendría por qué caerles mal tan elemental muestra de republicanismo.

Aspiramos a expresar una forma de ver la ciudad y el país. No rehusamos la batalla por las ideas, porque quienes hacemos La Posta tenemos las nuestras; las que hemos abrazado desde hace mucho, que no ocultamos y que defenderemos.

El reto es grande, pero no nos arredra. Ahora, el reloj de la sentencia pública comienza a andar.

                                                         Rody Piraccini 

TRASTIENDA POLITICA PABLO MAZZEI En el lugar del abuelo

Cuando juró como concejal, en representación de la Unión Cívica Radical, algunos viejos peronistas le decían que había salido con la sangre cambiada; en referencia a su abuelo, que fue presidente del Concejo Deliberante durante el gobierno de Perón.

Pablo Heriberto Mazzei no conoció a su abuelo Francisco, que había muerto varios años antes, pero pareciera que su sombra lo sigue acompañando. Este joven abogado, que a fines de noviembre va a cumplir 38 años, ha ido edificando una carrera sin estridencias y con extendido reconocimiento.

Silenciosamente ha ido alcanzando las metas que se fue fijando. De su época de estudiante en Rosario, registra un paso por el Juzgado de Faltas de esa ciudad, durante el gobierno de Hermes Binner, donde se familiarizó con la problemática del tránsito, y algunos años después, ya instalado entre nosotros, apenas ingresó al Comité de calle San Martín para iniciarse formalmente en la política, demostró su -módica- aspiración por ese puesto. Siempre quiso ser concejal, y si en varias ocasiones tuvo que relegar sus sueños, en que por diferentes motivos no logró integrar las listas, no se sintió desanimado, y siguió trabajando con igual entusiasmo. 

Su abuelo, que fue un encendido peronista “de la primera hora”, no logró transmitir ese fuego a una familia que, aún conservando esas simpatías, y atenta a la realidad nacional se mostró siempre abierta. Por eso conviven radicales y peronistas, hinchas de Boca o de River.
  Ya atraído por la política desde los palpitantes comienzos de la democracia, el irresistible carisma de Raúl Alfonsín hizo el resto. Ese fue el comienzo, y luego, ya en la secundaria aumentó su nivel de conciencia y junto a muchos más se vuelca al trabajo en el centro de estudiantes. El germen de la política ya estaba en su estadio evolutivo, aunque las actividades por entonces estuvieran dirigidas específicamente a encarar la problemática en que desarrollaban los estudios en el Colegio Comercial.

  Como suele ocurrir, por entonces eran muchos los que se prendían en ese furor del centro de estudiantes, aunque ninguno de aquellos muchachos siguió luego en el camino de la política. Esta circunstancia no aleja a Mazzei de quienes fueran sus compañeros, con quienes mantiene vivos lazos de amistad, aunque ya hayan transcurrido unos cuantos años. Veinte, para ser precisos, del momento en que egresaron, circunstancia que se aprestan a celebrar en este diciembre.

Si ya por entonces se sentía atraído por la política, fue en la década del noventa donde se afianzaron sus ideas. Curiosamente dos ex presidentes lo hicieron sentir plenamente radical: la siempre presente figura de Alfonsín y el rechazo al menemismo actuaron como un efecto de pinzas para consolidar su identidad partidaria. “Era un momento delicado del peronismo”, reconocería, como para quitar alguna connotación innecesaria. 

En la Facultad de Derecho de Rosario el clima efervescente estaba bien marcado, y si bien no participó directamente se sentía totalmente representado por Franja Morada. Su dedicación plena al estudio, con muchas horas diarias sobre los libros, no le dejaban tiempo para la militancia. Ya por entonces iba elaborando sus planes, para cuando regresara -con el título bajo el brazo- a Pergamino: se afiliaría a la UCR, y empezaría a militar. También ya sabía que quería ser concejal, como primera meta significativa de lo que vislumbraba sería su carrera política.

  Su pertenencia partidaria la terminó de definir sobre los libros. No se considera un lector obsesivo del radicalismo, pero ha leído bastante tanto de la historia del partido fundado por Leandro N. Alem, como sobre el movimiento que creara Juan Perón. A diferencia de algunos correligionarios, se trata de un radical no gorila, ya que como queda claro, el peronismo no le resulta ajeno, y hasta admite sólidos puntos de contacto entre las dos fuerzas que durante décadas se repartieran el poder en la Argentina. “En realidad, las diferencias no son tan grandes, porque se trata de dos partidos populares. Incluso comparten la génesis, porque la UCR surgió de la Revolución del Parque, mientras que el peronismo surgió igualmente de una convulsión popular”, ha explicado. Y en lo que podría ser tomado, quizá, como una referencia justificatoria, suele decir que “como son movimientos populares, conviven en su seno corrientes muy distintas entre sí, por eso es común que se den coincidencias entre peronistas o entre radicales, que no siempre hay entre gente de un mismo partido”.  

Los que lo conocieron aseguran que de joven era discutidor, pero ahora prefiere ser concreto; no le atraen las abstracciones, es de ir al grano. Entiende que “los políticos estamos para cambiar las cosas, para mejorarle la vida a la gente, para lo otro están los filósofos”. Los que trabajan cerca de él saben cuánto le molesta cuando las cosas no se concretan como quisiera.

  Ya recibido, en 1997 entró al Comité y al año siguiente participó de aquella recordada interna donde se alineó con Raúl Rossi, integrando los equipos de trabajo. Tiempo después le ofrecen la Subsecretaría del Concejo Deliberante y luego fue designado subsecretario de Inspección General. Dos años más tarde, y después de estar un año en el Juzgado de Faltas, pasó a ser subsecretario de Gobierno, acompañando a Carlos Ferreyra. De esa experiencia se queda con su aporte a la Dirección de Tránsito: “Estaba todo por hacer, y pienso que mi aporte sirvió para revalorizar la importancia del área”.  En 2007, en el cuarto lugar de la nómina que encabezaba Omar Pacini, cumple el deseo de ser concejal, y de paso, se dio el gusto de integrar la Comisión de Transporte, de donde salió convencido de haber aportado ordenanzas valiosas.

Con el antecedente de su abuelo siempre presente, sabe que ejercer la Presidencia del cuerpo es un verdadero halago. Desde que asumió trató de reformular administrativamente el Concejo, y también se encargó del aspecto edilicio, logrando hacer del recinto un lugar apto para el trabajo. Aunque está conforme, todo esto le quita tiempo para dedicarse a la faz legislativa, que es lo que más le gusta.

Con respecto a la cantidad de bloques, lo ha dicho algunas veces, en voz baja: “Así no se puede trabajar; esto se parece mucho a la anarquía”. Añora la tradición bipartidaria del cuerpo, cuando todo estaba dividido y pensado en dos. Ahora tienen que convivir varios bloques, algunos de una sola persona, y eso le preocupa porque entiende que las discusiones suelen debilitar la energía de la acción local. Precisamente, el diálogo es una de las cosas que más valora en política.

Quiso ser concejal, pero supo esperar su momento. Ahora, no oculta que le gustaría ser intendente, ya que eso está en la cabeza de todos los que hacen política, pero tampoco tiene apuro. Como es realista, sabe que todo tiene su tiempo. A Héctor Gutiérrez le reconoce muchas virtudes, al punto que lo ubica como el mayor exponente de la política en Pergamino. Lo que más le envidia es su gran capacidad de trabajo. A veces se queja de las constantes reuniones que lo alejan de la familia, que es donde más cómodo se siente. Le gusta mucho lo que hace pero prefiere estar en su casa de Fontezuela, con los suyos hijos. Está casado y tiene dos hijos: Julia, de un año y dos meses, y el mayor, que tiene 5, se llama Francisco, como aquel viejo peronista, trabajador de la Usina, que fue presidente del Concejo Deliberante, y que aunque no alcanzó a conocerlo, siempre está presente.

ARTISTAS NUESTROS CORA TULIANI, CANTANTE… DE PEARSON A PERGAMINO

“La música es mi pulmotor”

 Es una cantante diferente que podemos encontrar en distintos pubs o reuniones de la ciudad. Viene de no muy lejos y no sólo dispara su bella voz y su tonalidad afinada, sino que derrocha simpatía y un aire de showoman como pocas intérpretes en Pergamino. La ciudad la ha consagrado como una de sus preferidas y en cada presentación la agasaja con su cariño. Reparte su tiempo como cantante de diversos géneros musicales, vendedora en una retacería y mamá de dos pequeños (Valentín de 10 años y Santiago de 3). Entre las cosas que aún no ha logrado, figura que Santiago se traslade de la habitación en la que hacemos esta nota a otro lugar.

Se llama Cora Tuliani, tiene 35 años y algo para contar. - Hago siempre hincapié en que toda mi vida hice lo que quise, que es cantar. Soy de Pearson, un pueblo chiquito a 50 kilómetros de Pergamino. La vocación surge de muy chica, mi mamá cantaba, y a mi papá le encantaba la música. Con ellos escuchábamos tango y folklore. A los ocho años empiezo guitarra y, de ahí en más, hasta los catorce cantando en colegios, peñas del pueblo y reuniones familiares con mi guitarrita. A los 15 participo en festivales competitivos representando a Santa Fe y otros lugares de la zona. Sentí que me iba bien y fue así, porque me empiezan a llamar de otros lugares y tengo una buena rutina de actuaciones.

Hace algún tiempo - A partir de los 18 años empiezo a conocer músicos de renombre que me han enseñado mucho, como Tony y Fabián Bosicobich. En Pergamino me acompaña Arturo Zeballos, que es un excelente guitarrista. Por esa época tuve la suerte de participar en el Pre Cosquín en Villa Constitución donde gané el segundo premio.

Cora nos sigue contando su trayectoria, hasta llegar de a poco a su rico presente en esta ciudad. - Después de estudiar dos años periodismo surge una invitación de unos chicos de Wheelwright para formar el grupo Sigma. Estuvimos durante cuatro años y conocimos distintos lugares, hasta llegar a Buenos Aires y actuar en televisión. Fuimos también a Paraguay. Hoy por hoy estoy trabajando en la zona. Hace un tiempo grabé un CD con canciones inéditas que dirigió Jorge Milikota, que es un autor y compositor reconocido. Así fue que grabamos el primer material, titulado ‘Cántaros’, en la localidad de Carreras y se masterizó en Buenos Aires. El disco se empezó a difundir en el Canal de la Música y Radio Nacional. Conocimos a Marcelo Simón que estaba en ATC (Canal 7) a quien le acercamos el CD para que lo repartiera por todas las emisoras nacionales”.

- ¿Qué género musical  preferís? - Me gusta todo. Me siento muy cómoda cantando baladas. Siento que mi voz es más melódica para eso que para el folklore.

- ¿Qué cosas tenés en cuentan a la hora de elegir el repertorio? - Por ahí me doy un gustito y canto lo que me gusta. Hay temas que no son comerciales pero tienen una melodía muy linda. “Canción del pinar” es una canción “tranqui”, no es comercial, pero la canto porque la escucho desde que tenía 14 años cuando me la enseñaron a tocarla con la guitarra, así que para mí es como un himno. Con “Derroche” me pasa que cada vez que voy a una fiesta, cumpleaños, casamiento me piden que lo cante, así que es como un caballito de batalla que uno nunca deja de hacer.

- ¿En qué momento considerás que te llega el profesionalismo? - Se dio, no porque yo quise, sino por una causalidad, ya que fui convocada para cantar en un grupo de Máximo Paz, que se había quedado sin cantante y hacía falta una voz femenina para hacer jingles. Me llamaron, me probaron, y quedé. Las primeras presentaciones en las que cobraba me resultaban raras. Tenía 18 años y ahí empezó la carrera profesional.

- ¿Cuándo llegás a Pergamino? - Llego a Pergamino a través de un programa que había en esa época en Canal 4, “La Peña del 4”. Ahí nos vio mucha gente y empezamos a cantar aquí y en Córdoba, Venado Tuerto y otras ciudades. Nos iba muy bien. En un dúo que hacíamos con Martín Carrión, un músico de Colón, trabajábamos mucho en pubs. Nuestro repertorio era original en esa época. Ahora ya no, porque hay muchos cantantes que hacen ese tipo de cosas.

“Dios está en todas partes... ” - ¿Es una deuda Buenos Aires? - Tal vez el interior me limite, pero yo hoy no tengo otras posibilidades. Tengo una familia, trabajo acá; pero Buenos Aires estaría bueno. Sería arriesgar, pero me gustaría. En algún momento tuvimos posibilidades de grabar otro CD y firmar un contrato, pero por cuestiones personales no lo pude hacer. Siempre está la esperanza de llegar a Buenos Aires, grabar y hacer conocer lo que uno canta.

- ¿Qué posibilidades de crecimiento tenés acá? - Siempre las hay. Trabajar en fiestas es más como laburo en sí, ya que significa estar en actividad y para mí la música es como un pulmotor diario. Es como mis hijos, están en mi vida, y la música está incorporada a mí. Es mi pasión y hoy tengo que vivirla de esta manera. Quizás más adelante me la pueda jugar y haga algo más. El momento es ahora, que tengo 35 años, aunque nunca es tarde. Tendría que poner todas mis fichas. Los contactos están, los músicos también; falta el sponsor.

- ¿Cómo ves el panorama en la música popular en Pergamino? - No me puedo quejar de Pergamino, porque trabajo en lugares conocidos como bares, pubs, clubes. Trabajo más en fiestas privadas que en lugares públicos. Agradezco infinitamente a toda la gente que sigue apostando a lo que hago y le gusta escucharme, pero me parece que en la ciudad se tendría que trabajar más por la cultura desde la parte oficial. Hay lugares muy lindos, como la Casa de la Cultura y Bellas Artes. Hay mucha gente joven talentosa; una movida muy buena a la que habría que darle una mano, ya sea desde alguna beca u otra cosa, pero apoyarla.

- ¿Crees que cada vez sos más aceptada por la comunidad? - Creo que si y lo agradezco de corazón. La gente de Pergamino me ha dado mucho cariño desde siempre. Ahora soy un poco más conocida o popular, pero siempre me han brindado mucho amor y eso para mí es una caricia al alma. No soy de acá, pero tengo muy buena relación con músicos y cantantes de Pergamino.

- ¿Qué tiene Cora Tuliani para que el público la elija? - Hago lo que siento y lo que me gusta hacer. La gente lo sabe y probablemente mi timbre de voz o mi forma de ser guste. Estoy muy agradecida a la vida y a Dios porque a la gente le gusta lo que hago y eso hace que pueda seguir. Sin la gente, los cantantes no somos nada. Pero que hablen los demás, el público. Cuando la gente va a ver un artista no elige una sola cosa sino varias. Habrá que preguntarle a la gente qué ve en mí.

- ¿Con quienes te identificás en el mundo de la música popular? - Estilos me gustan muchos y admiro a Ricardo Montaner, el Paz Martínez, Ana Belén, Guillermo Fernández, Julio Sosa. He mamado del tango y del folklore, de cantantes populares como Horacio Guarany, Mercedes Sosa y Valeria Lynch…   Nos quedamos tomando un café con Cora y nos destaca la presencia en Pergamino de bandas jóvenes como “Esquina del Sur” y tantas otras… Nos vamos recordando su voz,  su sonrisa… su sonrisa y la simpatía de su talento… su carisma, las ganas de escucharla.

                                                                                   J.S.

REPORTAJE IRREVERENTE ANALÍA BARRERA, CONCEJAL, MAESTRA Y COCINERA

Estoy viviendo una segunda vida”

- Me despierto a las 5:00 de la mañana, escucho radio, y después salgo a caminar. En invierno desayuno, leo los mail y voy a trabajar. La función pública me cambió la vida porque antes dormía un poco más a la mañana, pero me gusta lo que hago. En el Concejo me paso toda la mañana hasta después del mediodía y trato de escuchar a la gente, que es lo que más me gusta. Por la tarde trabajo en casa o me dedico a  cosas personales y a la noche tengo diversas reuniones en otras áreas. Me acuesto tarde todos los días y los fines de semana salgo a ver espectáculos o a cenar con los amigos.

  Analía Barrera, docente de nacimiento, protagonista de la vida cultural de esta ciudad desde su puesto militante en la educación. Actualmente, concejal por el sector oficial, pero eso, poco nos interesa aquí, en este reportaje irreverente. Queremos hablar con ella de otras cosas; “nimiedades”, y lo hacemos en la plenitud de un buen café a la italiana que inaugura la charla de la otra Analía, la cocinera…
- ¿Política, cocinera o docente? - Soy tantas cosas a la vez que, a veces, me acompleja. Me encanta la cocina e invitar a gente amiga a que pruebe las cosas que hago. Fue un disfrute muy grande escribir el libro de cocina y también soy masajista y locutora… tantas cosas me gustan… soy técnica en turismo, también. Todo lo que me gusta trato de hacerlo en vida. Me pongo las pilas y hago todo lo que puedo, porque para dormir está la muerte. Aunque, básicamente soy maestra y esto se debe a que lo poco que aprendí y voy aprendiendo en la vida, me gusta compartirlo. Como alumna, me pasa que no sé nada de todo lo que debería saber en esta función nueva en la vida pública y voy aprendiendo. De todos modos, en el lugar que me siento bien, es en el de maestra.

- ¿Qué hay de cierto en que las mujeres del Concejo Deliberante se visten más para seducir que para debatir? - (Se ríe) Tengo mi look y me gusta vestirme de esa manera. Soy ésta. Cuando estaba por asumir, algunas amigas me decían que tenía que cambiar la forma de vestir y ponerme trajecitos sastre, etcétera. Al principio lo hice, pero no era yo. Soy ésta, a la que le gusta la pollera corta o usar escote, y no por eso dejan de ser serias las cosas que deben serlo. Trabajo con responsabilidad y ganas; no tiene nada que ver el atuendo. Yo soy una mujer grande que está en su segunda vida.   Gabriela Taruselli, por ejemplo, es una chica joven, fresca, y se viste a su manera. Con ella compartimos muchas cosas desde lo femenino en un lugar de hombres. Me siento muy cómoda en ese ámbito y, a pesar de mi look, nunca sentí en los que me rodean algo grosero o fuera de lugar. Los hombres te dicen piropos y está bueno. A mi edad recibir piropos es un halago.

- ¿El estar jubilada te hace sentir vieja? - No, me siento como debo a los 55 años, con una vida vivida en forma muy agradable. He cosechado mucho y estoy viviendo una segunda vida. No cualquiera puede decir a los 55 años comienzo a vivir una nueva vida. Cambié de profesión, empecé a ser una mujer muy feliz, tengo una familia hermosa, una excelente relación con mis hijos, respetando su vida y dejándolos crecer. Soy una agradecida por haberme animado a cortar cosas que ya no servían y empezar de nuevo.

- Vamos a cenar a tu casa ¿con qué nos invitás? - Con pastas rellenas. Si son muchos, tallarines, comida italiana que trato de hacer lo más parecida a la que se hace en Italia, ya que tuve la suerte de estar allá y aprender. Con  una buena salsa bolognesa, en la que se puede usar carne de vaca o de cerdo, 75 y 25 por ciento, morrón y, sobre todo, apio, que es el toque diferente que le doy. Le pongo también extracto de tomate para que le dé buen cuerpo.

- Nombrame gente imprescindible en Pergamino. - Bueno, hay gente muy importante. Que sería de la plástica sin Silvia Aquiles, de la música sin Arturo Zeballos y Yupanqui, o del teatro sin vos (refiriéndose al entrevistador que no quiere poner su nombre, aunque se compromete a consignarlo). Recuerdo toda la cultura y el arte de los ’70; aquel grupo de la Escuela de Teatro con Mario Rebottaro, Hilda Almanza. Mario fue un fotógrafo como pocos. Siempre soñé con que me hiciera una foto y nunca me animé a pedírsela. La creatividad de esa época en la que yo era muy joven, me despertaba admiración. Era un mundo muy hermoso y rico, al que mi familia no me llevaba, porque no tenía relación con el arte. Cada una de las distintas manifestaciones artísticas tenían su lugar. A Mario Rebottaro lo he respetado mucho y bueno… nombro también a Rubén Albarracín y muchos más.

- ¿Qué pasaría si te ves obligada a elegir otro bloque en el HCD que no sea el ligado al intendente, o al socialismo de donde provenís? - Si tengo que irme a otro bloque, iría a Proyecto Sur, siempre de izquierda; no podría a otro lugar.

- Una película… - “La Strada”, de Federico Fellini.

- ¿Un programa de televisión? - Viejos programas cómicos, como La Tuerca.

- La frase: - Si he podido ir más lejos es porque he estado parada sobre espaldas de gigantes y siempre pienso en qué gigantes he podido pararme y me permitieron soñar.

- ¿Un personaje histórico? - Como hombre, San Martín y como mujer, Alicia Moreau de Justo.

- Un momento de tu vida para recordar. - El día en que llegué al pueblo de mis abuelos en Italia. Quise entrar y me di cuenta que era como me lo habían contado. Lloré como nunca  lo hice.

- ¿Cosas pendientes por hacer? - Muchas. Quiero tener un programa de radio por la noche, pero por sobre todo, quiero ser una buena persona y no defraudar a nadie.

Optimismo andaluz Escribe Claudio “Choco” Díaz

Hace poco estuvo en Rosario Felipe González, protagonista clave en la modernización de una España que salía del atraso que había significado el franquismo. Al socialista español le tocó asumir la presidencia en 1982 iniciando una de las experiencias más exitosa de la socialdemocracia contemporánea.

En su conferencia pronosticó un futuro optimista para los países emergentes y particularmente para los sudamericanos. En medio de tantas crisis, enfrentamientos y, fundamentalmente, tanta chatura intelectual de la política argentina, fue un bálsamo muy bienvenido las opiniones de tan destacado. Remarcó el vertiginoso cambio del mundo desde el momento en que le tocó gobernar hasta la actualidad. Cuando cae el muro de Berlín y se desintegra el bloque del Este, irrumpe con fuerza una revolución tecnológica que cambió los parámetros de comunicación entre las personas e influye de manera determinante en el funcionamiento de la economía, las finanzas y el comercio acelerándose el nuevo sistema internacional. Se terminaba la “guerra fría” y la ruptura sistémica genera una mayor velocidad a la denominada globalización. Señala Felipe González que desde aquella fecha a la crisis que comienza en 2008 el mundo es otro. En ese mundo nos movemos.

Uno de los tantos conceptos interesantes que brindó fue cuando aseguró que “...la globalización ha hecho crecer las desigualdades, pero no ha hecho crecer la pobreza”. Agrego que ha aumentado la riqueza de manera diferente a como aumentaba en los 20 años anteriores, con una participación creciente de los que llamamos “países emergentes”. Para profundizar esta idea marcó que los países del G7, hoy no pueden dictar las reglas de juego sino que deben recurrir la G20, agrupamiento en el que participa nuestro país.

La auspiciosa mirada del andaluz podemos, de alguna manera, acompañarla cuando percibimos los índices de crecimiento en América Latina y, particularmente, en Argentina. De todos modos, los índices de crecimiento deberán reflejarse en la distribución de la riqueza generada.

Otro elemento importante para profundizar políticas de crecimiento es el fortalecimiento de los procesos de integración que se desarrollan en la región. En este mundo globalizado con la irrupción de nuevos y poderosos actores el futuro de la región estará signado por las posibilidades de reforzar los espacios regionales y, particularmente, el Mercosur.

La concepción de este bloque ha cambiado positivamente desde su constitución mediante el Tratado de Asunción. Desde aquella mirada de los ’90 signada por la búsqueda de, solamente, un mercado integrado por los Estados signatarios se ha pasado a lo largo de estos años a una concepción de contenido político mucho más cercana a la concepción que llevó a Alfonsín y a Sarney a firmar los primeros acuerdos entre Argentina y Brasil en los primeros tiempos de ambas democracias.

Se ha puesto el acento en la defensa de las democracias, en la ampliación del espacio a posibles ingresantes y a pararnos en este nuevo escenario internacional como bloque de Estados. El optimismo que nos dejó la brillante conferencia de Felipe González nos animamos a compartirlo desde una concepción mercosureña. Pero debemos estar atentos a nuestras propias historias de desencuentro nacionales y regionales.

Los argentinos somos especialistas en desperdiciar oportunidades desde nuestras propias crispaciones y enfrentamientos estériles que fomentan facciones y imposibilitando políticas estratégicas. 

¿Por qué La Posta?

Por sabido, no haría falta recordarlo, pero Pergamino cuenta con un origen polvoriento, muy bien descripto en el célebre soneto de Alejandro González Gattone, cuando la señala como “ciudad sin fundación…”. Y acierta, nuevamente, luego, el prominente poeta, al mencionarla como “puerto de tierra y luz”, porque este pueblo nuestro es claramente hijo del camino; del camino real a Córdoba y a Mendoza, y al Alto Perú, especie de columna vertebral del Virreinato.

A su vera, mansa y silenciosamente, se erigió “la Dormida del Pergamino”, existente ya en la primera mitad del siglo XVII, cien años antes de la creación del fuerte, en torno al cual se formó el primigenio asentamiento humano. Poco o nada se sabe de esa dormida, o apeadero, o posta. Tan sólo, y nada menos, que ése resultó ser el germen vital sobre el que se edificó esta ciudad de hoy, pujante y contradictoria; que merece nuestro amor y nuestros afanes. Por eso, esta publicación, que nace -precisamente- de ese amor y de ese afán, que nos convocan y nos comprometen.

Porque a la hora de denominar a este medio quisimos dotarlo de un nombre que remitiera instantáneamente a la ciudad, a su gente, a su historia. La Posta de Pergamino, como tal, identifica y sintetiza, y cumple el deseo de anticipar de qué se trata el contenido final de estas páginas.

  Además, confiando en la costumbre impuesta de apocopar, a modo de economía en el habla, esperamos que los lectores operen la supresión. Entonces, cuando se refieran simplemente a La Posta, nos sentiremos congratulados, porque así esperamos que se valore el material que comenzaremos a compartir desde esta misma página.

Nosotros Hacemos La Posta

Editor: Horacio Stradolini

Director: Rody Piraccini

Redacción: Leticia Conti, Matías Fuster, Gustavo Pérez Ruiz, Pedro Rossi, Matías Servedía, Jorge Sharry (Cultura), Luciano Venini y Diego Squarini (Deportes).

Columnistas: Claudio “Choco” Díaz, Pablo Guerrero, Omar Pacini, Valeria Pereyra, Estefanía Sinelli, Patricio D Ottavio (Economía).

Colaboraciones: Christian Devia y Angel Pinto

Humor: Maximiliano Toni
Crucigrama: Faustino Bobet

Fotografía: Cristian Lamesa, Omar Lizzi 

Diseño y armado: La Guía Zonal

La POSTA de Pergamino 11 de Septiembre 288 Tel. 426 974 lapostadepergamino@yahoo.com.ar